Identidad extraviada de Villahermosa: SFN

Con motivo del 460 Aniversario de la fundación de Villahermosa, presentaron el libro “Mis memorias de Villahermosa antigua” del autor Manuel Antonio Vidal Cruz.

Bajo la puntual moderación del secretario del Ayuntamiento de Centro, Mario Cerino, participaron con sus reflexiones, comentarios y experiencias propias con el autor y la capital tabasqueña, los periodistas Salvador Fernández Nieto, Luis Antonio Vidal Hernández y el escritor Jorge Priego Martínez .

El escenario fue el auditorio del Centro Cultural Villahermosa, al que asistieron el rector de la UJAT, Guillermo Narváez Osorio, periodistas, pintores y público en general.

En esta ocasión difundimos la participación del periodista de esta casa editorial Salvador Fernández Nieto:

Para comentar la obra de Don Manuel Antonio Vidal Cruz, Mis Memorias de Villahermosa Antigua, estoy muy agradecido de compartir este espacio con el fruto que no cayó lejos del árbol, muchas gracias Luis Antonio Vidal Hernández y con el maestro Jorge Priego Martínez, un referente de la cultura de Tabasco.

Hemos leído por ahí que alguien quería vender un terreno y le encargó a un amigo poeta que lo describiera. Cuando regresó de vacaciones leyó sobre su lote que era un solar con vista al bosque, con hermosos amaneceres y puestas de sol. Por la mañana y por la tarde trinan los pájaros.

El hombre emocionado decidió no venderlo. No apreciaba lo que tenía.

También hemos leído por ahí una conversación entre un turista extranjero y una mexicana.

-¿Cómo está el narcotráfico en México?

-¿Es usted drogadicto?

-No

-Porque si fuere usted deportista me habría preguntado por Hugo Sánchez, por el Checo Pérez . Si fuere músico me habría preguntado por Juventino Rosas, Agustín Lara o José Alfredo Jiménez. o si fuere culto me habría preguntado por los escritores Juan Rulfo, Octavio Paz, Carlos Fuentes o por los pintores Rivera, Orozco, Alfaro, Frida Khalo; por las culturas azteca, maya con su pirámide de Chichen Itza, una de las nuevas siete maravillas del mundo.

¿Qué respondería un villahermosino, si le preguntan por su ciudad? ¿Qué imagen pueden tener en el resto del país: que hace mucho calor y luego se inunda, porque se le cae el cielo por las lluvias de cada año?

No. Tabasco tiene el privilegio histórico, junto con Veracruz, de ser el territorio donde floreció la cultura Olmeca, una de las conocidas como ‘civilizaciones madre’ en el mundo, es decir, aquellas que se caracterizan por tener un origen autónomo y auténtico, como son las desarrolladas en Mesopotamia, Egipto, Perú, India, China y Mesoamérica. Se llaman así porque las posteriores recibieron préstamos culturales para constituirse como tal”.

En el caso de la Olmeca, de ella derivaron la Azteca y sobre todo la Maya.

Y es justamente en Villahermosa donde reside el Parque Museo La Venta, se conservan y exhiben las monumentales cabezas de la cultura madre Olmeca.

Y es Tabasco y Villahermosa lugar de grandes escritores Pellicer Cámara, Gorostiza, Becerra.

Villahermosa tiene una turbulenta historia. En 1677 la ciudad fue atacada y saqueada por piratas, dando lugar a que la sede del gobierno colonial fuera trasladada al distrito de La Sierra, permaneciendo en Tacotalpa más de un siglo.

1795: Fue reinstalada la capital de Tabasco en el puerto de Villahermosa.

Debemos reconocer que los Tabasqueños, quienes residimos en Villahermosa, tenemos un déficit de identidad o si se quiere una identidad extraviada y debemos hacer un frente común para su rescate.

La voluntad política en lo que concierne al ayuntamiento se ha manifestado para bien al crear el Fondo Editorial del Municipio de Centro.
En la presentación de “Mis Memorias de Villahermosa Antigua” en sus dos primeras líneas se afirma que “la memoria escrita es fundamental para preservación, IDENTIDAD, bienestar y desarrollo de los pueblos”.

La autora de esta aseveración es la alcaldesa reelecta Yolanda Osuna Huerta.

Y esta es una obra producto de ese fondo editorial que espera que a partir de hoy se inicie su promoción para contribuir al rescate de la identidad de los villahermosinos de todas las maneras posibles y para las generaciones venideras.

No puede haber un pueblo sin identidad, sin sentido de pertenencia. sin orgullo de sus orígenes, sus costumbres.

La “tabasqueñidad” debe ser una forma de vida, no solo una moda de dos semanas anuales, mientras dura en Villahermosa la feria Tabasco o las que celebran en los restantes 16 municipios.

Villahermosa es una ciudad como pocas en el país, de lagunas, frondosa, donde hasta los árboles florecen en colores rosa de varias tonalidades de sus maculís, el amarillo de sus guayacanes y el rojo de sus framboyanes.

Don Manuel Antonio Vidal Cruz nos transporta a la Villahermosa de hace un siglo y nos regala una estampa de la vivencia de los habitantes en ese paraíso terrenal de los años de 1930 a1950.

Dice Luis Antonio Vidal en el prólogo que el autor al “recordar sobrenombres, comercios, anécdotas, ovillejos y parodias, da color al ambiente que por aquellos años se fotografiaba en blanco y negro”.

“El casco viejo”, “el centro histórico”, y su respectiva “zona moderna”, distinguen a las ciudades antiguas de México y del mundo.
En el capítulo “Plaza de Armas” el autor instruye al lector al precisar su nombre oficial: “Licenciado José María Pino Suárez”. El estilo de redacción es muy coloquial, a ritmo de plática al narrar la ubicación de las calles, una actividad pública u oficio de algún villahermosino; describir un espacio público o una casa particular, un comercio, un negocio.

Como un ejemplo del estilo de la narrativa de toda la obra, permítame leerles un párrafo dedicado precisamente a Plaza de Armas”, en la página 67:

“De norte a sur, en la esquina con la calle Nicolás Bravo, estaba el Café del Portal restaurante-Bar para la sociedad media y alta, aunque sin distinción, dado que el propietario era una persona muy generosa, don Pepe Alday Amabilis, quien por cierto le hacía honor a su apellido materno. Además de tener este negocio, don Pepe era tesorero del Gobierno del Estado…”.

No le quedaba lejos la chamba.

Don Manuel Antonio Vidal nos deja por escrito un legado histórico de una Villahermosa para todos los sentidos guiados por la imaginación para recorrer sus viejas calles, oler y probar los sabores de las comidas típicas.

Porque la comida tradicional es cultura, es parte fundamental de la identidad de todo pueblo del mundo.

En el capítulo dedicado al Mercado “Coronel Gregorio Méndez Magaña”, el único centro de abasto del centro de la ciudad, el autor nos recuerda el dato histórico que el Mercado “José María Pino Suárez” fue “utilizado por el gobernador Tomás Garrido Canabal como cuartel de resistencia para sus estrategias políticas. Aquí expone la carta culinaria de unos de sus puestos: “sabrosos tacos de guisados tabasqueños como chicharrón, salpicón, soberbia, estofado y otros, así como la insuperable horchata, elaborada de arroz, vainilla y canela”.

Es una pena que en esta época moderna sea más fácil servir un “cocacolón” de tres litros y contribuir a ser el país con mayor consumo de refrescos y mayor obesidad infantil del mundo.

Cuando descubrí los tamales de masa colada recién llegado a Villahermosa, hace 40 años, no podía creer que un tamal pareciera una gelatina, un flan. Desde entonces vivo y mato por un tamal de masa colada. Confieso que soy un asesino serial culinario, tratándose de panuchos, estofado, pejelagarto asado, mojarras en todas sus preparaciones, pulpo al mojo de ajo, cerdo en mone, etc. etc.

Me niego a aceptar que continúe una transculturización culinaria en las nuevas generaciones, que en sus fiestas infantiles se sirva, básicamente solo por comodidad, hot dogs, pizzas y pollo de una cadena transnacional, en lugar de las expresiones de la riqueza culinaria tabasqueña.

Para enfrentarla debemos reconocer que estamos en una etapa avanzada de pérdida de identidad llamada transculturación, que decíamos antes es el proceso en el que una cultura va adoptando rasgos y valores de otra, hasta el punto de olvidar las propias, y se llega a la aculturación.

Ahora el marcado “Pino Suárez” ya no se utiliza para grillas políticas, ya se reconstruyó, pero con pésima funcionalidad. Si uno camina por los pasillos de las taquerías, las personas se sientan en banquillos y casi cubren el espacio para transitar. Uno debe pasar de lado y escoger embarazar a los de la fila de derecha o los de la izquierda.

Leamos esta obra para recorrer las viejas calles, dialogar con los habitantes, los personajes de la época.

Después de describir toda la bulliciosa actividad del marcado “Gregorio Méndez Magaña”, recuerda que “fue demolido para dar paso al parque “Corregidora Josefa Ortíz de Domínguez”.

Pero la memoria de un pueblo no se destruye, se reconstruye, se preserva. En Puebla el tradicional mercado de su centro histórico, fue reconstruido, se cambió de giros por razones de sanidad, pero ahí está majestuoso.

Don Manuel Antonio narra la actividad en el Río Grijalva, sus remolcadores, sus chalanes que eran habilitados como corrales para transportar ganado a Puerto México, hoy Coatzacoalcos, y de ahí en ferrocarril hacia la Ciudad de México. También el plátano para su exportación hacia los estados Unidos.

Villahermosa nace y se desarrolla a partir de las riberas del río Grijalva. De ello da cuenta Don Manuel Antonio al describir toda su actividad.
“Mis Memorias Antiguas de Villahermosa” es un guion perfecto para al recorrer las calles de su centro histórico, describir con conocimiento sus inmuebles sobrevivientes”, antes de que se escriban “Las memorias de los fantasmas de Villahermosa.

Porque si de contribuir al rescate y conservación de la identidad de Villahermosa por todos los canales posibles, el “Chocobus” nos queda a deber. Su homologo rodante poblano, al recorrer la ciudad explica al turista la gesta del Cinco de Mayo en los fuertes de Loreto; al pasar frente a su casa de los hermanos Serdán, recuerda su participación en el comienzo de la Revolución Mexicana, aún a la vista en la fachada los orificios provocados por los disparos que los asesinaron, etc, etc.

El “Chocobus” en lugar de entretener con música de reguetón, debe aprovecharse para que explique durarte su recorrido por Villahermosa: ”este es el Parque Museo La Venta donde se exhiben las cabezas de la cultura madre Olmeca; este es el río Grijalva donde nació Villahermosa, navegó sus aguas el Barco “Jahuactal”, originalmente recreativo, posteriormente convertido en el “Mensajero de la salud”, luego en el “Capitán Beuló”, que ahora reside en su última morada en el museo “Papagayo”.

¿Por qué Oaxaca es tan atractiva para los turistas extranjeros y nacionales? Porque conservan sus tradiciones en sus leguas, sus artesanías, sus vestidos, sus bailes, su música, pero sobre todo sus comidas y bebidas típicas, históricas. Los oaxaqueños no tienen su cultura en los museos, la tienen en su vida diaria, en sus mercados, sus calles y sus casas. Y no se trata de vivir en el pasado, se trata de conservar una identidad que los hace diferentes, pero a la vez universales. Ese es el motivo que atrae a Oaxaca turistas de todo el mundo.

Por ello, debemos valorar en todo loque vale esta obra de Don Manuel Antonio Vidal Cruz, porque es a la vez una remembranza editada, recordada con una memoria prodigiosa acumulado desde el niño que está por cumplir un siglo de su nacimiento.

Pero lo más importante es lo que lo motivo a dejar su historia como hijo de esta ciudad, fue su emoción, su sentimiento.

Dijo Eduardo Galeano, este gran escritor y pensador uruguayo, que un intelectual sin sentimiento, es una cabeza rodante sin cuerpo. Y quienes solo sienten sin pensar, son cursis. Me recuerda a los patéticos Aguilar Camín, Jorge Castañedas y demás con la vergüenza extraviada.

Afortunadamente aquí tenemos a intelectuales como Ricardo de la Peña Marshall, quien hace unos días propuso que haya créditos para que los propietarios remodelen sus casas antiguas. O como decíamos la alcaldesa reelecta Yolanda Osuna Huerta que con el Fondo Editorial del Municipio de Centro, se editan obras como “Mis memorias de Villahermosa Antigua”.

Es Don Manuel Antonio Vidal Cruz un tabasqueño por los cuatro costados, que a ocho años de un siglo de su nacimiento, bien merece que una calle de su amada Villahermosa lleve su nombre y su obra esté en las bibliotecas públicas de todo Tabasco.

Que “Mis Memorias de Villahermosa Antigua”, nos sirva los viejos, con la identidad extraviada, para recordar nuestras propias andanzas, revivir tiempos y espacios idos para siempre y a las nuevas generaciones, sin la identidad sembrada ni cultivada, echar una mirada a un pasado que es la base de la identidad de Villahermosa donde nació Don Manuel Antonio, quien recorrió sus calles y convivió con los villahermosinos durante 85 años, para legarnos esta memoria histórica, de la ciudad la ciudad que fue su hogar, su orgullo, la ciudad que amó hasta su último aliento.

Muchas Gracias.